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Descenso en la producción de Vaca Muerta afecta al país

Luego de diez meses de crecimiento continuo, la producción de petróleo en Vaca Muerta registró una leve caída en enero, lo que impactó en el total nacional. A pesar de esta disminución del 1,24% respecto a diciembre, expertos señalan que no debe interpretarse como un signo negativo. Durante el primer mes del año, la formación […]

Luego de diez meses de crecimiento continuo, la producción de petróleo en Vaca Muerta registró una leve caída en enero, lo que impactó en el total nacional. A pesar de esta disminución del 1,24% respecto a diciembre, expertos señalan que no debe interpretarse como un signo negativo.

Durante el primer mes del año, la formación shale produjo un promedio de 438.270 barriles de petróleo por día. Aunque esta cifra sigue siendo elevada y superior a la que tenía toda la Cuenca Neuquina hace algunos años, representa una reducción de 4.000 barriles diarios en comparación con diciembre.

Esta variación impactó en los números de Neuquén, la provincia con mayor producción de hidrocarburos del país. En enero, Neuquén extrajo un total de 462.641 barriles por día, lo que significó una baja del 1,03% con respecto al mes anterior.

La caída en la producción no se limitó a Vaca Muerta. Chubut, donde predomina el petróleo convencional, también sufrió una reducción, pasando de 129.540 barriles diarios en diciembre a 127.380 en enero, lo que representa una disminución del 1,66%.

A nivel nacional, la producción total descendió de 766.025 barriles diarios en diciembre a 756.509 en enero, es decir, 10.000 barriles menos por día. Este retroceso generalizado estuvo influenciado tanto por la merma en Vaca Muerta como por el declino natural de los yacimientos convencionales.

Pese a esta baja, especialistas del sector descartan que se trate de una tendencia preocupante. Señalan que las variaciones mensuales son normales y que el potencial de crecimiento en Vaca Muerta sigue firme, con inversiones en desarrollo y ampliación de infraestructura.

El futuro del shale en Argentina sigue siendo promisorio, aunque factores como la estabilidad macroeconómica y la evolución de la demanda internacional serán determinantes. Las empresas continúan enfocadas en aumentar la eficiencia operativa para maximizar la producción en los próximos meses.

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