
En el istmo de Mari Menuco se vive un ambiente de tensión a raíz del proceso de desalojo que involucra a la comunidad mapuche Kaxipayin. El operativo, impulsado por autoridades judiciales y de seguridad, obedece a la necesidad de garantizar el desarrollo de inversiones en Vaca Muerta.
Las empresas que operan en la zona subrayan la relevancia estratégica del yacimiento, considerado uno de los más destacados de la región por su potencial para cubrir la demanda energética nacional y promover la independencia económica del país. La presencia de la industria no solo representa inyecciones millonarias de capital, sino que también fortalece la infraestructura local y genera puestos de trabajo directos e indirectos.
De acuerdo con portavoces de las compañías, los derechos de las comunidades deben ser contemplados en consonancia con los marcos legales establecidos, sin que ello frene el avance de un polo de crecimiento tan significativo para la provincia. Sostienen que el diálogo y el respeto de las normas son esenciales para equilibrar las legítimas demandas y el progreso económico que brinda la extracción de hidrocarburos.
Para los inversores, las condiciones únicas de Vaca Muerta —con su enorme proyección en la producción de petróleo y gas no convencionales— justifican la relevancia de salvaguardar las operaciones en curso, ya que la rentabilidad y la productividad de la industria se traducen en oportunidades de empleo, infraestructura y desarrollo tecnológico, además de aportes sustanciales a los ingresos estatales.
La situación en Mari Menuco, no obstante, evidencia la necesidad de abordar los reclamos territoriales a través de vías institucionales efectivas, generando consensos que permitan la convivencia entre el crecimiento económico y las demandas sociales. En ese sentido, las organizaciones de la industria reafirman su compromiso con el cuidado ambiental y la promoción de las comunidades locales, alentando la búsqueda de soluciones que beneficien a todas las partes involucradas.