
Andrea Ghidone es parte de la obra Mirtha el Mito, en este sentido reveló cómo es ponerse en la piel de una de las conductoras más icónicas del mundo, hizo un repaso por su carrera atravesada por el tango, su visión sobre las mujeres en el ámbito artístico y recordó que fue la primera persona en denunciar al cirujano Anibal Lotocki: “Las mujeres siempre tuvimos que conformar a todo el circuito”.
Bajo la dirección de José María Muscari, Ghidone se permite rememorar su juventud a través de “La Chiqui” y en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, la intérprete señaló: “El teatro tiene eso de lo espontáneo, poder mirarnos a los ojos y disfrutar el aplauso en vivo, que en una época donde estamos tan digitales y cibernéticos, es una alegría. Uno puede conectarse con lo emocional”.
“La Chiqui” es reconocida como un ícono a nivel mundial debido a su extensa trayectoria en el cine y la televisión y así lo reconoce Ghidone: “No debe haber otra persona, en el país por lo menos que sea tan particular como lo fue ella siempre. Es una mujer que trajo la estelaridad, el ser una estrella, impecable y diva. Desde un lugar respetuoso, delicado y fuerte a la vez. Desde el personaje que me toca interpretar, trato de vivir el momento en plenitud al 100% como lo permite el teatro”.
Además, el espectáculo la remonta a su juventud: “Hubo almuerzos que quedaron para la historia, no sólo se destacan sus frases y sus preguntas tan polémicas. La recuerdo cuando yo era muy chica y, en los descansos de cuando preparaba mis exámenes, era el momento en que me detenía, la miraba a ella desde mi casa y almorzamos juntas”.
En paralelo a su estilo e impronta, la conductora es reconocida por la forma de llegar a los participantes de su programa: ”Es muy atrapante su forma de interpelar con al invitado con información que sólo ella tiene. Ella sabe más sobre los entrevistados que los propios productores”.
Noticias Argentinas – ¿Cómo es ponerte en la piel de Mirtha?
Andrea Ghidone – El trabajo tiene que ver principalmente con ir a un lugar donde no te podés olvidar de toda su historia. De cómo es su personaje, y una no tiene que imitarla, pero sí hay una base donde poder manejarse para interpretarla. Tiene que ver con sus movimientos, su postura, el tono de voz, ese lugar donde es inocente, pero sabe lo que está preguntando.
NA – ¿Y la composición del personaje?
AG – Tiene esa cosa de lo postural. Ella siempre está impecable y elevada al techo, como digo yo. Hace honor a su frase: «Como te ven te tratan, si te ven bien te contratan y si te ven mal te maltratan». Ella es lo que dice y eso es hermoso de reconocer. Su nombre tiene poder y maneja una impronta con espontaneidad y soltura. Es un personaje con el que uno no está acostumbrado a trabajar y tampoco a vivir así. La experiencia es muy bella.
NA – ¿Cómo fue el trabajo de conseguir material de archivo?
AG – Me sumerjo en su mundo sin parar. Hubo un trabajo de investigación previo en donde uno empieza a dejarse llevar por jugar a ese mundo en donde ella pertenece. Sin imitarla, busco captar su esencia y transportar eso al escenario para disfrutar.
Madame tango, un homenaje a las mujeres arrabaleras
NA – ¿Cómo surgió tu obra que ya lleva más de diez años, Madame Tango?
AG – Es un homenaje a las mujeres tangueras que, como Mirtha, en su momento han sido muy revolucionarias y diferentes al resto. Hacían cosas que no estaban permitidas, pero sus ganas, sueños y proyectos podían más que el «qué dirán». El tango es originario de muchos de nuestros padres y abuelos, por tanto está ahí, debajo de nuestra piel y ADN. Nos pertenece a todos, requiere demasiada conciencia corporal y escucha para poder bailar.
NA – ¿Qué generó en vos a través del tiempo?
AG – «El tango me cambió la vida. Te invita a un mundo mucho más profundo y está relacionado con esto de abrazar a un otro, compartir un eje y escuchar, sobre todas las cosas. Ese mundo lo viví a partir del tango y eso, literalmente, me cambió la vida. Por eso aún lo elijo (…) De introspección y reconocer que me faltaba escucha, calma y muchas cosas en mi vida personal.
NA – ¿En qué específicamente?
AG – En un paralelismo entre el tango y la vida, el descubrimiento más fuerte y lindo que tuve fue ver todas las falencias y carencias que tenía, además de sumergirme en mí misma en esta posibilidad de aprovechar lo que encontré e intentar cambiar. El tango me lleva los pies sobre la tierra y la humildad a flor de piel para reconocer que no sé nada y que estoy intentando aprender un poquito más cada día y ser mejor.
“Llegué con el documento entre los dientes”: una dinámica carrera en el espectáculo
Con una trayectoria de más de 20 años, Ghidone se muestra humilde al respecto y al ser consultada por la extensión de su trabajo, se pregunta “¿Comparado con quién? Más tarde, rememoró sus inicios con entusiasmo: “Vine a este país con el documento entre los dientes, no me conocía nadie y me quedé con mucho trabajo, esfuerzo e inversión».
“Venir de otro país implica áreas que la gente, muchas veces, no tiene idea. La gente de este país es muy generosa porque reciben con los brazos abiertos, como en pocos países”, concluyó al respecto.
Andrea Ghidone tuvo su primera aparición pública como vedette en 2001, cuando se incorporó al elenco de la revista «Fantástica» y transitó un importante cambio sobre la mirada del cuerpo de la mujer.
NA – ¿Cómo viviste ese proceso de cambios?
AG – Es difícil hablar sobre el tema de los cuerpos porque sólo cada uno sabe el infierno que vive con eso. Digo el infierno porque más allá de la edad, uno aprende a vivir con que este es el cuerpo que hay, es el transporte que vas a tener para transcurrir tu vida. Dejá de perder el tiempo con boicotearte y dañarte, y colaborá con el vehículo.
NA – ¿Y como mamá?
AG – Siempre le enseñé a mi hija que elija lo que le hace bien, no tiene que ver con una cuestión corporal o estética, sino respecto a lo que su organismo necesita y para qué. Nosotros teníamos comedias que se llamaban «90-60-90», «Sin senos no hay paraíso» y un sinfín de cosas que nos condicionaba un montón porque fui una obsesiva de todo eso, pensaba que era lo más importante que tenía para ofrecer.
NA – ¿Hubo un quiebre?
AG – Me di cuenta que no era solo un cuerpo, sino que tenía muchísima información dentro mío, relacionada con producir y generar, que antes no me lo valoraban, valoraban el 90-60-90. En un momento me corrí de ese lugar y me di cuenta que no quería seguir haciendo cosas que no me hagan sentir tan cómoda sin justificación.
NA – ¿Y en cuanto a las cirugías estéticas?
AG – Nosotros fuimos conejillos de indias para muchas cirugías y muchas cosas que no están comprobadas. Nosotras nos mandábamos por buscar esas cosas que no te la va a dar (…). Tener el cuerpo perfecto es una imagen creada por tu mente cuando pensás que eso te va a salvar o hacer feliz y no pasa por ahí.
NA – ¿Qué mensaje le darías a las nuevas generaciones de artistas?
AG – Nosotros fuimos, de alguna manera, llevados hacia esa demanda en donde el mercado pedía el cuerpo perfecto y mujeres que (…). Siempre somos nosotras las que tenemos que conformar a todo el circuito. Depende en qué postura nos pongamos nosotros para lo que demanda la sociedad, entendernos a nosotras mismas y encontrar, que es fundamental, la salud mental. Ya no pierdo tiempo en tratamientos estéticos o ponerme algo, porque hoy le tengo mucho miedo a todo, gracias a Dios.
De la primera denuncia pública a Lotocki a la muerte de Silvina Luna y la defensa de Majo Favarón
La bailarina de tango fue una de las primeras personas en denunciar al cirujano estético Aníbal Lotocki por los efectos adversos que sufrió tras un procedimiento realizado por él en 2016. Tras la muerte de Silvina Luna y la condena del médico, su mujer, Majo, salió a defender a su marido, calificó de «ignorantes» a quienes lo acusaban y sostuvo que las críticas no estaban fundamentadas.
NA – ¿Qué opinás sobre la defensa de Majo Favarón a Lotocki?
AG – Hay algo mucho más profundo que lo que una persona pueda decir y es lo que cien en contra opinaron. Más -personas- que ella, no pueden salir a defenderlo. Hay pruebas y un montón de cosas que no cambian la realidad por más que digas lo que quieras. Creo en la justicia, en la divina y en la terrenal que se ocupe de investigar.
NA – ¿Qué te incentivó a denunciar?
AG – Desde mi lugar no tengo ningún interés, sólo denuncié como una manera de advertencia, no tenía ningún interés. Decía ‘ojo acá, chequeá si es cirujano, si el lugar está preparado para ser un quirófano’.
NA – Saliste a hablar para alertar…
AG – Era la única misión. Yo caí porque confié en algo que no era verdad y encontré cosas que me parecía que no estaban bien.